La partida
Hace 3 años salí de casa con el corazón roto. No sabía que dejaba 2 corazones heridos a mi paso... Se tomaron de las manos, tragaron saliva y me vieron partir. No hubo lagrimas, una sonrisa orgullosa y triste, me dijo adiós. Se que fue la mejor decisión, la más dolorosa pero la mejor. Estos 3 años me han enseñado el valor y el sacrificio de mis padres, también me han demostrado cuanta razón han tenido. Me han dejado ver su sabiduría y su amor hacia mi. Me han demostrado lo fuerte que soy, me han enseñado humildad, compromiso y el valor del esfuerzo. Aquí estoy 3 años después, con el corazón palpitante y feliz, pero siempre con esa milésima escena en él.